Congreso en Jalapa…

Como todo dentro del mundo de la Obsidiana, durante el Congreso en Jalapa no solo se movieron cosas, sino que retumbaron… Y que bueno porque sin movimiento no hay avance. El Congreso de Obsidiana y Flores no fue tal, fuera de nombres y etiquetas, más lo bien lo llamaría “Encuentro Amoroso Obsidianico con tintes Florales” porque así se sintió. Fue un momento una pausa en la vida y el trajín del diario acontecer para encontrarse como miembros de una gran familia. En ese sentido yo diría que la Navidad se nos adelantó porque como sucede cada año, nos encontramos como familia para ver en qué estado nos encontramos, que nos proponemos hacer para el próximo año, que avances hemos tenido y compartir, compartir el gran saber que la experiencia nos ha traído con el uso de la obsidiana para renacer, para re-hacernos.
Les puedo asegurar que nadie de los que asistimos salió igual, se movieron cosas… Quizá unas más notables que otras pero bueno, seamos sinceros, la obsidiana por sus orígenes mueve desde adentro en lo más profundo y en este caso con tanta energía parecía la boca del volcán.
Cada ponencia tuvo su sello, tanto la gente que exponía por primera vez como los que ya nos son familiares tuvieron algo que aportar desde su corazón. El esfuerzo individual se aplaudió y el esfuerzo colectivo de haber estado ahí se sintió. Quizá muchos se quedaron sin ir pero en espíritu ahí estaban. Hubo una presencia continua de amor que ayudó a que la fuerza no decayera. Fueron tan variados los temas y los estilos de los ponentes que hubo mucho que anotar, retomar, aprender, sentir, reflexionar, platicar, concientizar y todos los verbos que tengan que ver con la obsidiana.
Claro como en todo hubo detalles que pueden ser mejorados y que al tenerlos tan claros y puntuales estoy segura que se arreglaran, como bien se dice con la obsidiana no se pueden evadir las cosas: hay que afrontarlas no hay de otra. Tal es el caso del aterrizaje de tantas y tantos sentimientos, meditaciones y reflexiones realizados durante este encuentro. Cómo aterrizar nuestras palabras, cómo hacer que bajemos y encarnemos en nuestro cuerpo para realizar aprendizajes y cambios importantes y sostenibles a largo plazo en nuestro uso diario de la obsidiana. Cuál es nuestra tarea como emprendedores de este camino y hacia dónde nos dirigimos como comunidad. Son algunos de los puntos que quedan a nivel individual y colectivo después de tanta intensidad para reflexionar pero sobre todo para actuar en conciencia.
Estoy segura de que el próximo año recogeremos la cosecha de lo que hayamos sembrado hoy y que al abrirle la puerta a este tipo de encuentros no hay vuelta atrás, o nos vamos consolidando como comunidad o recuerden, como bien nos dice la Doctora: se viene la venganza del arquetipo! Y lo más triste perdemos la oportunidad de amar lo que hacemos. Así que a trabajar y con la pila bien cargada después de esto, a enfrentar lo que venga. Este año necesitaremos de esta energía y sobretodo de este tipo de recordatorios y encuentros, el trabajo en comunidad nos forja y nos templa como individuos.
Fue sin duda como lo digo al principio un gran encuentro, una oportunidad de vernos caras y compartir desde el corazón. Desde ese lugar quiero agradecer de manera colectiva e individual a todas y a todos los que hicieron posible este encuentro, en especial a nuestra gran guía la Dra. Ana Silvia Serrano y al Dr. Eduardo H. Grecco cómplices intelectuales que fraguaron y fueron hilando este maravilloso espacio de fraternidad y convivencia, por su compromiso, GRACIAS!
Hasta la próxima!
Eugenia Vergara Tenorio
