Obsidiana, una Piedra de Transición
por Ana Silvia Serrano
La obsidiana, está considerada una piedra mística, y mítica. Mística, debido a que desde la antigüedad fue utilizada por los brujos y chamanes, y mítica porque alrededor de ella, han surgido mitos tan importantes como el de Jasón que corta la panza de la ballena, con un cuchillo de obsidiana, para liberarse de la muerte. Ella, no es una piedra…como buen instrumento del que maneja la magia y energía. Lo que ella nos trata de decir es que aquello que vemos, no es lo que vemos.
Debido a su corte concoidal, que es lo que la caracteriza, detenta una propiedad de difusión, la cual desarrolla en su entorno, como efecto psíquico y en quien la utiliza. Esta, puede ser una cualidad de beneficios mayores, cuando se la sabe utilizar de manera correcta, pero puede al la vez, ser un efecto que se torna difícil y hasta peligroso de manejar. La diferencia estriba en el conocimiento de la forma de su aplicación.
Este capacidad psíquica, le permite convertirse en una herramienta proyectiva, que al ser utilizada en campos que generan energía (un ser vivo, un espacio o un entorno) tiene la cualidad de “poner afuera lo que existe adentro”.
Sin embargo, esta cualidad se enfoca, no a aquello que descansa en un ámbito superficial que bien podríamos decir, de lo conocido, sino que se adentra en campos profundos, como lo es su naturaleza volcánica, que para el ser, no son visibles, contemplables ni reconocibles. Ella, hace gala de su capacidad de absorción de aquello que mora en los adentros de los ámbitos no visibles, que conforman energías densas y a veces negativas.
La obsidiana, siendo esta energía proyectiva, que a la vez absorbe aquella densa y negativa, se convierte en una herramienta, que como he mencionado con anterioridad, según la manera que se aplique, y esto compromete la geometría que se utiliza, proyectará campos específicos que pueden llegar a develar aspectos de personas o seres vivos que promueven el desequilibrio, que es llamado “enfermedad”. Este movimiento promovido por ella, no es más que la transición que se ha de vivir para caminar hacia una salud, hacia una energía de vida.
En el ser humano, la obsidiana, según su geometría, forma y tratamiento, puede afectar un cambio en la materia, debido al cambio de frecuencias que esta es capaz de modificar, a través de la alteración de los campos multidimensionales del ser que son gobernados por los chakras. De ahí que los resultados que se obtienen, son desde una sanación corporal, pero que en el fondo, no es más que aquella sanación psíquica, que promueve un cambio de sistema de creencias.
Por lo tanto, esta piedra psíquica, mágica, desconocida y ancestral, ha mostrado su capacidad para promover la transición en el campo corporal, y ámbito espacial, para lograr elevar los niveles de energía que llevan indudablemente a los cambios que ayudan a elevar nada menos que el nivel de conciencia, factor que conforma la estructura fundamental de la evolución planetaria.
El conocimiento profundo de la utilización de esta roca sagrada se hace patente durante el trabajo en los procesos de los seres humanos en la tierra, en hombres y mujeres, para convertir este trayecto en la apertura del corazón, lo que se convertirá nada menos que en sabiduría. A pesar de que todo esto puede sonar como una bella historia de luz y fantasía, la obsidiana nos muestra el verdadero camino hacia esta misma luz, que compromete como mencioné con anterioridad, nuestra materia, que es cuerpo, huesos, músculos, pero también emociones, pensamientos y energía.
Las lágrimas que pueden emerger en este trayecto, tanto de hombres y mujeres, el dolor que en cierto momento nos hace sentir esta roca, haciéndonos concientes de nuestro sufrimiento, el miedo que sentimos al trabajar con ella, puede ser tan amenazante que nos aleje de su profunda sanación. Es una roca de sabiduría y por ello, nos lleva a transitar en este camino de la conciencia que nos recuerda a los grandes maestros que nos hablan del dolor y el sufrimiento en la tierra…nos tratan de decir que “¡aún tenemos cuerpo!” Y que hemos de trabajar con él para habilitarlo en esta tarea de vida, personal, pero también colectiva.
Un llanto, un dolor, un hacernos concientes de nuestros cuerpos, que nos ayuda a rememorar, la obsidiana en nosotros, sobre y dentro de nosotros…nos permite reconectarnos con nosotros mismos, y dejar de vivir alienados de quienes verdaderamente somos. Una reconexión, desde nuestro interior que nos permita este tan buscado cambio de sistema de creencias que empieza por permitirnos sentir, pero que no podemos lograr sin incorporar este tránsito, que nos permita el cambio de energía, a través de la materia.
Una piedra verdaderamente diferente a aquellas que moran en el mundo mineral, una roca que no es roca, un elemento de fuego, que emana de las entrañas de la tierra, que nos muestra que para poder elevarnos, hemos primero de bajar, una materia negra que al ser pulida, emana polvos color blanco…una enseñanza que nos hace cristaliza el tránsito de las tinieblas a la luz de la conciencia, una herramienta que nos permite hacer realidad las enseñanzas superiores de los maestros ascendidos, para encontrar el verdadero sentido de nuestra estancia en la Tierra.
